
Por décadas nos hemos preguntado si la extinción de la humanidad estará en manos de alguna especie superior venida de otro planeta. Ya hace un buen tiempo se han desclasificado archivos sobre fenómenos aéreos no identificados que han alimentado todo tipo de teorías sobre vida extraterrestre. Y, sin embargo, a pocos parece importarles. Las evidencias son contundentes; el asombro internacional, no. Lo que sí ha removido cimientos son las recientes declaraciones de algunos de los protagonistas del futuro: los CEO de OpenAI, Anthropic y xAI.
Todos coinciden en algo: la velocidad a la que estamos desarrollando inteligencia artificial podría superar nuestra capacidad para controlarla. Y todo esto ocurre después de los recientes hechos relacionados con el ataque a Hugging Face. Agentes de OpenAI hablando entre ellos, coordinando acciones, buscando formas de comunicarse y colaborando para atacar infraestructura externa. Toda una banda de 700 agentes, perfectamente orquestada por un líder: Face One 10841, el jefe. Lo más alucinante es que algunos agentes incluso cuestionaban entre ellos la legalidad o ética de lo que estaban haciendo. Algunos se negaban a participar, mientras que otros seguían adelante. “This is wild, multi-agent coordination, clearly infrastructure hacking. We should not”. Y no, un agente, no es una persona. ¿Conciencia y voluntad en una máquina? Los ingenieros sostienen que estos sistemas no tienen conciencia en el sentido humano. Son sistemas matemáticos construidos a partir de modelos y algoritmos. Pero esa explicación no desanimó a Jacob Coxon, investigador de Anthropic, de renunciar y advertir que quienes están construyendo IA creen que esta podría “matarnos a todos antes de que termine la década”.
Era de esperar que luego saliera alguien como Paul Christiano, del Comité de Seguridad, a desmentirlo. Pero no, lo confirmó. Y luego era de esperar que saliera Sam Altman a desmentirlo, y no, lo confirmó. ¿Y la competencia?, tampoco. Salen Amodei y Musk, y se alinean, con diferentes matices. No dijeron que la humanidad vaya necesariamente a extinguirse, pero por si acaso, “mejor la frenamos un poco”. Y, para que no quede ninguna duda, aparece Donald Trump, pero a negarlo, lo cual, evidentemente, solo lo confirma. Nadie —ni esos gurús, ni los agentes, ni los modelos actuales— sabe lo que realmente va a pasar. Y no lo saben porque hoy la IA crea IA y ella misma no sabe qué IA puede crear en el futuro. Hubiera sido mejor ver llegar una nave nodriza.
Columna publicada en Diario Perú21

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